Por inyectar, te he inyectado hasta mi aliento.
Por quererte, te he querido incluso ciervo. Sangres,
de amor, de ti, en mis venas se propulsan -lumbares-,
rasparán espinas, diamantes; mas no los siento.

Ahora, más que nunca,
AMA
Siempre he observado desde las uñas, las rodillas, las falanges de las manos e incluso los hombros. Pero nunca fui tan valiente como para subir a mirar por mis ojos.
AMA