(Melocotón en almibar)


Bicolor, miedoso a las conservas
de sarcófagos oscuros y dulces,
donde en vida mueres ansiando luces
de un blanco y llano mar de porcelanas.
Semiesférica medusa. Resbalas.
Temblorosa a la orqueta -mas de bruces...-
¡Asesinada, empalada naranja!
Que un día tuvo vello, y era roja y paja.
-Desamor Platónico-
-
Es mi carbonera espalda
una muy larga cadena
de acero rojo henchido
con las espinas que fueran
la vieja puerta de roble
con la manecilla nueva.
Llevo ensombrecido un reloj
con la carcasa azucena,
si son tres finas agujas,
este ya tiene cuarenta.
Porto un hermoso hondo yunke
que con placer a mis vértebras,
me empuja la frente abajo,
a la verísima tierra.
Polvo y arena mis horifícios,
acabo de darme cuenta,
el rojo se desangró,
sin vida cayó en la hierba.
¿Cómo pude pensar que la
niebla en su carne se hiciera,
y besara dulcemente
hacia mi semilla abierta?
Tras tanto, al fin me yergo,
sin femenina correa,
que sin tocarme me ata
al humo blanco de una idea.